Poder y política

Bomba guiada rusa destruye edificio en Zaporiyia y mata a 17; compra de diésel ruso por EE.UU. alarma a Kiev por fondos para la guerra

El 10 de octubre, una bomba aérea guiada rusa impactó una zona residencial de la ciudad de Zaporiyia, en el sur de Ucrania, causando la muerte de al menos 17 civiles, entre ellos 3 niños, y dejando al menos 18 heridos. En horas previas al ataque, el presidente estadounidense Donald Trump anunció un acuerdo con Rusia para la compra de diésel ruso, lo que desde Kiev se advirtió que podría inyectar fondos cruciales a la maquinaria de guerra de Moscú.

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El 10 de octubre (sábado), una bomba aérea guiada rusa impactó un edificio residencial de la ciudad de Zaporiyia, en el sur de Ucrania, causando la muerte de al menos 17 civiles, entre ellos 3 niños, y dejando al menos 18 heridos. Según informó Africanews citando a funcionarios ucranianos, los equipos de rescate retiraban escombros entre los restos gravemente dañados del edificio de apartamentos y asistían en la evacuación de supervivientes, mientras coches retorcidos yacían esparcidos por las calles, una columna de humo denso se elevaba sobre la ciudad y las ambulancias trasladaban urgentemente a los heridos a los hospitales.

El bombardeo de Zaporiyia se produjo en el marco de una escalada significativa de los ataques aéreos rusos contra todo el territorio ucraniano en los últimos cuatro días. Africanews reportó que, según las cifras ucranianas, los ataques rusos en los últimos cuatro días han causado más de 60 muertos. La capital ucraniana, Kiev, también fue alcanzada el sábado por un ataque con misiles; el alcalde informó de 4 heridos.

La verdadera señal política que irritó a Kiev llegó horas antes ese mismo día: el presidente estadounidense Donald Trump anunció un acuerdo con Rusia para la compra de diésel ruso. Desde Kiev se advirtió rápidamente que este trato podría inyectar fondos cruciales a la maquinaria bélica de Moscú. El propio Zelenski acusó además a Rusia de aprovechar cualquier relajación de la presión económica para perpetuar sus ataques.

Esta declaración abrió una grieta política visible: mientras Estados Unidos restablece lazos comerciales con las exportaciones energéticas del Kremlin, según las advertencias de Kiev, esos ingresos siguen financiando la campaña militar que ha convertido a Zaporiyia en escombros. Las víctimas civiles en Zaporiyia son el costo directo de esta lógica política.

Más de cuatro años después, Rusia y Ucrania, tras la invasión a gran escala, siguen sumidas en una guerra de desgaste con un frente prácticamente congelado. Tras este estancamiento militar, un acuerdo energético aparentemente rutinario entre Washington y Moscú está reescribiendo silenciosamente la lógica financiera de esta guerra.

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