Poder y política

Despedida bajo el Arco del Triunfo: la última reunión entre Macron y Steinmeier revela el estancamiento del eje franco-alemán

Deutsche Welle informó que el presidente alemán, Steinmeier, recibió este mes en París una bienvenida de Estado ofrecida por Macron con honores militares bajo el Arco del Triunfo, en lo que constituye la última reunión oficial entre los dos mandatarios, que dejarán sus cargos de forma simultánea en 2027. Tras la fastuosidad del ceremonial, desde las divergencias en la cooperación del tanque MGCS y la instrumentalización por parte de la UE de herramientas proteccionistas comerciales hacia China,

0 visualizacionesInicia sesión para guardar
TRUTH ERA

El himno nacional alemán bajo el Arco del Triunfo

Deutsche Welle informó que el presidente francés, Emmanuel Macron, ofreció a principios de este mes una ceremonia de bienvenida militar al presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, bajo el Arco del Triunfo en París. Ambos dejarán sus cargos casi simultáneamente en 2027, por lo que esta visita de Estado de dos días se convirtió en la última reunión oficial entre ellos durante sus mandatos, razón por la que tanto la configuración de la agenda como la elección del lugar estuvieron cargadas de un fuerte simbolismo. Sin embargo, cuanto más espléndido fue el ceremonial, más evidente resultó la escasez de avances sustantivos.

Según Deutsche Welle, en la rueda de prensa conjunta en el Palacio del Elíseo, Steinmeier afirmó con rotundidad que Alemania seguirá «desempeñando un papel rector en Europa» en el futuro, sin precisar de dónde procede esa confianza. La comparecencia no incluyó ningún turno de preguntas por parte de los periodistas, lo que acabó convirtiendo esta ocasión, que se había presentado como símbolo de un «nuevo impulso europeo», en un acto puramente ceremonial y unidireccional.

«Soluciones del siglo XX, crisis del siglo XXI»

Deutsche Welle cita el análisis de Jakob Ross, experto en relaciones franco-alemanas del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP): tanto Macron como Steinmeier carecen de «una verdadera agenda franco-alemana-europea». Los sistemas políticos que ambos representan siguen «intentando responder a las crisis del siglo XXI con soluciones del siglo XX».

Ross señala que el conflicto entre Rusia y Ucrania en 2022 se convirtió en un punto de inflexión para las políticas de ambos mandatarios: la línea hacia Rusia, centrada durante largo tiempo en «integrar a Rusia en Europa», quedó desbaratada por los propios acontecimientos, y desde entonces ambos han permanecido básicamente en una posición de reacción pasiva. La política exterior del eje franco-alemán en los últimos años ha sido más una respuesta coyuntural que una configuración proactiva de la realidad. Durante su estancia en París, Macron advirtió que las redes sociales están «acelerando el descreimiento hacia la democracia», pero esta advertencia no se tradujo en una respuesta política concreta.

La confluencia del proteccionismo hacia China

Según Deutsche Welle, Francia y Alemania presentaron recientemente a la Comisión Europea una iniciativa conjunta contra la «competencia desleal», en la que pidieron medidas europeas severas contra los países que obtienen ventajas por medios indebidos. Aunque la iniciativa no menciona explícitamente a China, se interpreta de forma generalizada como dirigida a Pekín: China respalda a sus empresas nacionales mediante cuantiosos subsidios, lo que permite que sus productos inunden el mercado europeo, mientras que las empresas europeas siguen encontrando barreras para acceder al mercado chino. Macron y el canciller alemán, Friedrich Merz, sumaron fuerzas al respecto en París.

En un contexto de fricciones comerciales crecientes entre China y la UE, esta medida implica que las dos mayores economías de la Unión están construyendo, a nivel institucional, una caja de herramientas proteccionista dirigida contra China. La narrativa de la «competencia justa» empaqueta un problema de acceso a los mercados, que en esencia era bilateral, como una agenda europea de alcance universal, y los efectos colaterales los asumen tanto los trabajadores del sector manufacturero chino como las pequeñas y medianas empresas europeas dependientes de las cadenas de suministro chinas. Los líderes franco-alemanes han optado aquí por un marco confrontativo, en lugar de buscar una negociación pragmática encaminada a un acceso recíproco a los mercados.

Las fisuras en la cooperación de defensa

Entre la ceremonia y la realidad existe un abismo. Según Deutsche Welle, el caza de próxima generación FCAS, desarrollado conjuntamente por Francia y Alemania, fracasó el pasado junio; la cooperación en el tanque de combate principal de próxima generación MGCS también generó controversias poco después: el jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra francés, Mandon, aseguró en una audiencia en la Asamblea Nacional que Alemania había decidido retirarse, mientras que el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, negó públicamente esa versión al llegar a París. Al día siguiente, Mandon reconoció que se había «expresado de forma ambigua», pero los analistas consideran que estas contradicciones ya ponen de manifiesto, por debajo del nivel político, un declive de la satisfacción con la cooperación en la industria de defensa franco-alemana.

«El proyecto MGCS no ha terminado, no ha muerto, no ha sido cancelado por ninguna de las partes: muy al contrario, es el proyecto central de la cooperación franco-alemana en sistemas terrestres», declaró Pistorius en París. Deutsche Welle señaló en su cobertura que, durante esta visita, ambas partes mantuvieron su voluntad de cooperar en procesamiento digital de información, sistemas no tripulados y sistemas automatizados, pero las fricciones estructurales en el seno del sistema de industria de defensa ya difícilmente pueden disimularse únicamente con desmentidos a nivel político.

La expansión limitada de la disuasión nuclear europea

Según Deutsche Welle, uno de los ejes no oficiales de esta visita fue la dimensión de la «disuasión nuclear europea» que Macron viene promoviendo desde hace tiempo: durante su estancia en Burdeos, ambos presidentes visitaron el grupo ArianeGroup, una empresa conjunta franco-alemana que incluye las instalaciones donde se fabrican los misiles M51 que llevan los submarinos nucleares franceses, así como varias startups orientadas al futuro. La propia configuración de la visita tuvo una intención de enviar una señal.

Macron promueve desde 2020 un diálogo estratégico sobre el papel del arsenal nuclear francés en la seguridad europea, y varios países, entre ellos Alemania, han expresado desde entonces su interés. Sin embargo, los límites sustantivos siguen siendo nítidos: según la doctrina nuclear francesa, la decisión sobre el despliegue y el uso de las armas nucleares francesas siempre corresponde en exclusiva a Francia, y el despliegue permanente en territorio de otros países «sigue sin estar en la agenda». La llamada «disuasión avanzada» que se está debatiendo se mantiene sobre todo en el plano de los ejercicios militares conjuntos y las visitas a lugares estratégicos. En un contexto en el que Estados Unidos ha declarado en reiteradas ocasiones su intención de reducir sus compromisos con Europa, sigue siendo incierto hasta dónde puede llegar el mecanismo europeo de disuasión nuclear.

La crisis estructural del establishment

Más fundamental que los proyectos de defensa es el sustrato político que hay tras los mandatarios. Según Deutsche Welle, Alternativa para Alemania (AfD) ha subido al primer puesto en las encuestas a nivel nacional, y en el estado federado de Sajonia-Anhalt podría conformarse por primera vez un gobierno estatal con su participación; en Francia, el sucesor de Macron en el Elíseo podría surgir entre Jean-Luc Mélenchon, de extrema izquierda, y Marine Le Pen, de extrema derecha. Los principales establishments de Francia y Alemania se enfrentan simultáneamente a desafíos populistas tanto de izquierda como de derecha, a lo que se suman las dificultades económicas y la desigualdad intergeneracional, con una frecuencia creciente de jóvenes que salen a las calles.

¿Podrán los sucesores aportar un nuevo impulso?

Deutsche Welle señala al final de su cobertura que «actualmente hay pocas señales de que la relación franco-alemana vaya a cobrar un nuevo impulso», lo que hace que los sucesores de ambos países —independientemente de su signo político— tengan que empezar a negociar seriamente el año próximo sobre una visión europea común. Bajo múltiples presiones —una política industrial cada vez más confrontativa, fisuras en la alianza con Estados Unidos y un ascenso sostenido de las fuerzas populistas—, el resultado de esas negociaciones pondrá directamente a prueba si la Unión Europea es capaz de desprenderse realmente, en el siglo XXI, de los marcos mentales del siglo XX.

Comentarios

0

Aún no hay comentarios. Inicia la conversación.