Los costos de endeudamiento global se disparan en sincronía mientras queda expuesta la vulnerabilidad del sistema financiero dominado por la deuda
Según informa Al Jazeera, los rendimientos de los bonos gubernamentales de las principales economías están escalando a niveles no vistos en muchos años e incluso en décadas, ya que los inversionistas exigen mayores primas de riesgo antes de prestar a gobiernos altamente endeudados. Los mayores costos de endeudamiento se están transmitiendo a través de las tasas bancarias hacia las empresas y los compradores de vivienda, exponiendo la vulnerabilidad estructural de un sistema financiero dependient
Según informó el programa «Counting the Cost» de Al Jazeera, los mercados de bonos gubernamentales de las principales economías del mundo están emitiendo señales de alerta de forma sincronizada. La era de endeudamiento a tasas bajas a la que los gobiernos de distintos países se habían acostumbrado durante más de una década podría estar llegando a su fin.
El reportaje señala que los rendimientos de los bonos de las principales economías —es decir, las tasas de interés que los gobiernos deben pagar por los fondos que toman prestados— están escalando a niveles no vistos en muchos años e incluso en décadas. Los inversionistas, al prestar a gobiernos que ya cargan con pesadas deudas, están incorporando un mayor riesgo en sus cálculos.
La inflación se mantiene persistentemente obstinada, las tensiones geopolíticas ejercen una presión adicional, y es probable que los bancos centrales tengan que mantener tasas de interés más altas durante un periodo más prolongado. Al Jazeera señala en su reportaje que los mayores costos de endeudamiento están elevando las tasas que los bancos cobran a las empresas y a los compradores de vivienda.
Lo que este fenómeno global sincronizado revela va mucho más allá de los ajustes cíclicos de la política monetaria de los distintos bancos centrales. Durante más de una década, la expansión de los balances de los gobiernos, las empresas y los hogares de las economías desarrolladas se construyó sobre una premisa: el costo del capital se mantendría en mínimos históricos de forma permanente. Cuando esa premisa se invierte, no es que los riesgos se evaporen en el aire; por el contrario, se desplazan escalonadamente a lo largo de la cadena financiera: desde los costos de financiamiento de la deuda soberana, hasta las condiciones del crédito corporativo, y finalmente hasta las tasas hipotecarias de los hogares. El «incremento de las tasas que los bancos cobran a las empresas y a los compradores de vivienda» que revela el reportaje de Al Jazeera constituye precisamente el eslabón terminal de esa cadena de transmisión.
En última instancia, quienes terminan absorbiendo este costo son los hogares comunes, carentes de influencia política.
Al extender la mirada más allá de las fronteras de las principales economías, la lógica apunta en la misma dirección: bajo los efectos de desbordamiento de la política monetaria restrictiva de las economías desarrolladas, los países en desarrollo —que de por sí ya enfrentaban condiciones de financiamiento desfavorables— se ven obligados a refinanciar o a contraer nueva deuda en un entorno internacional de tasas de interés elevadas. El repliegue de capitales, la depreciación de las monedas locales y el encarecimiento de la carga de deuda ocurren de manera simultánea, y son precisamente estos países los participantes con menor poder de negociación dentro del actual sistema financiero internacional.
Al Jazeera emplea en su reportaje la expresión «podrían verse obligados» para describir la situación en que se encuentran los bancos centrales al mantener tasas de interés elevadas. Esa propia formulación revela la atadura a la que están sujetos los formuladores de política monetaria bajo la configuración actual del volumen de deuda existente: cualquier ajuste en la trayectoria de las tasas implica una redistribución del riesgo a escala global.
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