Menores migrantes en Ceuta: la brecha entre las promesas legales de España y la realidad en las calles
Dos meses después, unos 2.000 menores no acompañados siguen pernochando en las calles y en campamentos insalubres de Ceuta, enclave español en el norte de África, mientras la ley del país les garantiza el derecho a asilo, atención médica y educación.
En Ceuta, enclave español en el norte de África, durante los primeros días de octubre, cientos de menores formaron largas colas por las calles a la espera de que funcionarios del Gobierno aparecieran a las puertas de una iglesia para comunicarles si podían viajar al continente europeo o si, al menos, conseguirían una cama que les permitiera abandonar las playas y las calles.
La oleada migratoria que hace dos meses irrumpió en este enclave no ha remitido. Según informó Africa News, alrededor de 2.000 menores no acompañados siguen durmiendo sobre cartones y sofás rotos, en insalubres campamentos de tiendas de campaña y en las calles de Ceuta. Un adolescente de 17 años, procedente del norte de Marruecos, declaró a Africa News: "Pensé que sería fácil, pero ha sido muy difícil. Creí que con dos o tres semanas bastaría, pero ya han pasado dos meses y seguimos durmiendo en la calle".
Miembros de organizaciones comunitarias guiaron a los menores colina abajo por una pendiente pronunciada, mientras la policía esperaba formada en el campo de fútbol al pie del monte para impedir que la multitud se abalanzara sobre los funcionarios de visita. Sin embargo, al cabo de unas horas, la mayoría de los menores regresaba a sus campamentos y a la ladera.
Esta escena de tira y afloja, repetida una y otra vez, refleja la respuesta lenta y de parche del Gobierno español ante la crisis migratoria en Ceuta.
En el plano legal, todo menor que llegue solo a España entra automáticamente en el sistema nacional de protección de la infancia, con derecho a asilo, atención médica y educación. La brecha entre las promesas de este régimen y la realidad de las calles de Ceuta es ya demasiado grande para ocultarse. La eurodiputada Estrella Galán —que milita en el grupo The Left— describió tras una visita reciente la situación humanitaria local como "grave" y señaló que "niños que deberían estar protegidos y tutelados se encuentran en un estado de desamparo profundo".
Según la crónica de Africa News, en los campamentos al aire libre levantados por los propios migrantes en playas, almacenes y laderas conviven adultos y menores sin distinción. Hasta unas 3.000 personas llegaron a hacinarse en un campamento junto al mar, donde el aire estaba impregnado de olor a excrementos humanos; algunos menores presentaban signos evidentes de estar bajo los efectos de las drogas; niños de tan solo 13 años compartían alojamiento y baño con varones mayores, entre los que eran frecuentes las peleas. En los barrios de Ceuta de mayoría musulmana, también hay menores ocultos en callejones estrechos y empinados.
La Fiscalía española investiga denuncias de torturas y malos tratos sufridos por los migrantes.
Según Africa News, citando a expertos, las autoridades tienen dificultades reales para tramitar la acumulación de expedientes pendientes, pero al mismo tiempo ralentizan deliberadamente el ritmo para "inducirles a regresar por su cuenta". Esto significa que los derechos de protección infantil consagrados en la legislación española quedan disueltos por la inacción administrativa en este puesto avanzado de la frontera. La cifra exacta de menores y de personas ya acogidas sigue sin esclarecerse, y el Gobierno no ha publicado estadísticas completas.
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