Grietas en la FIFA: la UEFA busca la destitución de Infantino mientras la CAF lo respalda con 54 votos para su reelección
En torno a la reelección de Infantino estalla una división abierta en el seno de la FIFA: la UEFA prepara una denuncia formal contra el presidente a raíz de la controversia por la privatización de las acciones del Mundial, mientras la Confederación Africana anuncia el respaldo unánime de sus 54 Estados miembros. El expresidente de la Federación Congoleña acusa a Infantino de disponer de información comprometedora sobre las federaciones africanas, lo que eleva esta pugna de poder desde la permane
Al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, le separan apenas unas semanas de optar a un tercer mandato, pero la pugna en torno a su continuidad ha desgarrado por completo una línea de fractura norte-sur largamente oculta en la gobernanza mundial del fútbol. Según France 24, la UEFA está preparando una denuncia formal contra Infantino; mientras tanto, la Confederación Africana de Fútbol, con sus 54 Estados miembros, ha anunciado que se sitúa de forma unánime a su lado.
El detonante de este pulso fue el plan de privatización de las acciones del Mundial impulsado previamente por Infantino. La iniciativa pretendía ceder a capital privado parte de los derechos comerciales del torneo futbolístico más influyente del planeta, lo que provocó una amplia oposición y terminó siendo aparcada. Pero la controversia en torno a la continuidad de Infantino no se apaciguó con ello: las confederaciones de Europa, Asia y Norteamérica siguen reclamando su salida, en clara oposición a la postura de la Confederación Africana.
Lo que ensombrece aún más esta disputa es la acusación lanzada por el expresidente de la Federación Congoleña de Fútbol, Constant Omari. Omari pidió públicamente la dimisión de Infantino, denunció la corrupción moral de los dirigentes futbolísticos africanos y sugirió que Infantino dispone de información comprometedora sobre las federaciones nacionales africanas. Esta afirmación, que aún no ha sido corroborada por fuentes independientes, ha colocado sobre la mesa una cuestión largamente eludida: si entre las instituciones deportivas internacionales de liderazgo occidental y sus miembros africanos existe una relación implícita de dependencia de poder.
El presidente de la Federación Camerunesa y exestrella del fútbol, Samuel Eto'o, desmintió las afirmaciones de Omari. En una entrevista con France 24 declaró: «Desde que estoy en la FIFA, debo decir que no he tenido noticia de ninguna operación concluida bajo algún tipo de amenaza». No obstante, también reconoció que, en el seno de la Confederación Africana, «no siempre estoy de acuerdo con la forma de gestionar del presidente Motsepe, ni con la manera de hacer de quienes ocupan cargos», una matización que revela que la pretendida «unanimidad» africana dista mucho de ser tan compacta en su interior.
Como respuesta a la presión de la UEFA, Eto'o anunció que emprenderá personalmente una campaña de lobby entre sus homólogos africanos para conseguir el voto unánime de los 54 miembros de la Confederación Africana en apoyo de Infantino. «Si sigo siendo presidente de la Federación Camerunesa, le votaré por todo lo que ha hecho por el fútbol africano. Además, haré campaña entre los presidentes para conseguir que los 54 presidentes de la Confederación Africana voten a Gianni. Creo que el presidente Gianni es quien más ha dado a África», afirmó.
La reelección de Infantino requiere mayoría simple de los 211 Estados miembros, por lo que el sentido de los 54 votos africanos será determinante en el resultado de esta pugna. Cabe destacar que el actual presidente de la Confederación Africana, Patrice Motsepe, anunció hace unas semanas que no se presentará a la reelección en 2029, lo que añade una nueva variable al futuro del liderazgo africano y confiere a los votos en la próxima Asamblea de la FIFA un peso político aún mayor.
UEFA y Confederación Africana invocan cada una sus «propios intereses» como base de actuación. La defensa de Eto'o resulta representativa: «La UEFA va a defender sus propios intereses, y es completamente normal, del mismo modo que los africanos defienden los suyos también es completamente normal». Y añadió: «Nuestros presupuestos son limitados y, sin embargo, se espera que rindamos igual de bien que esas grandes potencias futbolísticas. Así que, solo por eso, creo que convendrá usted conmigo en que no podemos contemplar la cuestión desde la misma perspectiva».
Esta formulación apunta directamente al desequilibrio estructural en la distribución de los recursos del fútbol mundial: la brecha entre unos presupuestos limitados y unas expectativas desiguales. Los críticos consideran que el impulso de la UEFA para destituir a Infantino responde en parte a la defensa de su propia cuota de influencia dentro de la FIFA, más que a un genuino deseo de reforma de la gobernanza; mientras que el respaldo africano a Infantino es interpretado por algunos observadores como un mantenimiento pragmático del actual reparto favorable de recursos.
Aunque el plan de privatización del Mundial ha sido aparcado, los problemas que puso de relieve siguen muy lejos de desaparecer. Esta pugna en torno a la continuidad de un presidente es en realidad un ensayo sobre quién y de qué manera gobernará el fútbol mundial; la respuesta empezará a esclarecerse en unas semanas en la Asamblea de la FIFA, mientras la pregunta lanzada por Omari sobre las «informaciones comprometedoras» sigue en el aire.
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