Poder y política

La administración de Trump planea excluir a los no ciudadanos del censo; la lógica del reparto de escaños en el Congreso y de los recursos federales enfrenta una reconfiguración

El Departamento de Comercio de EE. UU. publicó una propuesta para excluir del censo decenal a los inmigrantes con estatus legal temporal y a los indocumentados, contando solo a los ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes legales. La propuesta se alejaría del precedente histórico de la Ley del Censo de 1790 sobre «residencia habitual», afecta las fórmulas que distribuyen más de 2,8 billones de dólares en fondos federales y podría debilitar sistémicamente la representación política de

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El Departamento de Comercio de Estados Unidos publicó el miércoles una propuesta para excluir del censo decenal —utilizado para el reparto de escaños en la Cámara de Representantes— a personas sin ciudadanía, incluidos los titulares de un estatus legal temporal y los inmigrantes indocumentados, y para contar únicamente a los ciudadanos estadounidenses y a los residentes permanentes legales. Según informó Al Jazeera, la propuesta sostiene que los inmigrantes indocumentados y otros extranjeros que carecen de un estatus legal suficientemente duradero no deberían ser contabilizados, argumentando que no son «residentes genuinos» y carecen de un «vínculo y lealtad» suficientes con Estados Unidos.

Esta medida se apartaría del precedente fijado por la Ley del Censo de 1790, que instruía a los funcionarios gubernamentales a contar a todas las personas con «residencia habitual» en el país, independientemente de su ciudadanía. Los datos del censo tienen múltiples usos: determinan la distribución de escaños en la Cámara de Representantes y también alimentan las fórmulas de asignación de fondos federales de asistencia. La Oficina del Censo de EE. UU. informó que los datos del censo del año fiscal 2021 se utilizaron para distribuir más de 2,8 billones de dólares en fondos federales.

La propuesta también recomienda simplificar las preguntas sobre raza y origen étnico en el cuestionario, alegando «dudas significativas» sobre el «significado, la función y el impacto» de dichas categorías y cuestionando su «utilidad» continua. La propuesta afirma que reducir estas preguntas ayudaría a disminuir la carga de respuesta y, con ello, a aumentar la tasa de participación censal, garantizando una «representación política más equitativa».

La propuesta busca además añadir una pregunta sobre el estatus migratorio legal en el formulario, y prevé verificar los datos de ciudadanía mediante cruces con bases de datos del Departamento de Seguridad Nacional y del sistema tributario. Facilitar información falsa en el cuestionario del censo ya constituye de por sí un delito federal. Los críticos advierten que las preguntas relacionadas con la ciudadanía podrían emplearse para avanzar en la campaña de deportaciones masivas de Trump, quien ha prometido que esta será la mayor operación de expulsión en la historia de Estados Unidos.

Durante su primer mandato, Trump ya intentó incorporar una pregunta sobre ciudadanía en el censo de 2020, pero el Tribunal Supremo lo frenó en 2019 al considerar que los argumentos presentados por el gobierno «parecían artificiosos». La nueva propuesta intenta sortear ese obstáculo legal redefiniendo, mediante una norma administrativa, quién es objeto del censo.

El demógrafo de la Brookings Institution William Frey declaró a Al Jazeera: «El gobierno está intentando cambiar la idea de quién es estadounidense». Frey advirtió que, incluso si la propuesta no llegara a implementarse, podría generar un efecto disuasorio más amplio sobre la participación en el censo. «Ahí está lo aterrador», dijo Frey, «el gobierno lleva tiempo intentando impedir que ciertos grupos participen plenamente en los asuntos públicos. Por eso, aunque estas propuestas no se concreten, el daño ya está hecho».

Cabe destacar que el 2 de septiembre el Departamento de Justicia ya había advertido a los estados que podrían perder miles de millones de dólares en fondos de asistencia si no informaban a las autoridades federales sobre los inmigrantes indocumentados conocidos. Esta advertencia, sumada a la propuesta del censo, forma parte de la ofensiva sistémica de la administración Trump para restringir la participación política de los inmigrantes. La propuesta censal es solo una pieza más, y avanza en paralelo con la redistribución de distritos congresionales y las limitaciones al voto por correo.

La propuesta aún está lejos de su implementación final y podría enfrentar desafíos legales y resistencias administrativas; además, la viabilidad operativa del cruce de datos de ciudadanía con las bases del Departamento de Seguridad Nacional y del Tesoro plantea interrogantes. No obstante, si la tasa de participación cae por el efecto disuasorio, la precisión de los datos censales será la primera en verse afectada, lo que distorsionará los cálculos de asignación de recursos a las comunidades y pondrá en riesgo la cuota de fondos federales correspondiente a los estados con alta concentración de inmigrantes.

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