La exhibición aérea de El Alamein se centra en drones y armamento pesado; Occidente, China y Rusia compiten por vender hardware militar en el Norte de África
La segunda Exposición Aérea Internacional de Egipto se celebra en el aeropuerto de El Alamein, en la costa sur del Mediterráneo. Los cazas estadounidenses F-15 y F-16, el Su-57E ruso y el "Rafale" francés se exhiben juntos, mientras que los drones chinos y los egipcios de fabricación nacional ocupan posiciones destacadas en la zona de exposición. La feria refleja la intensificación de la rivalidad entre las grandes potencias en el mercado de armamento del Norte de África, así como la nueva tende
Según informó Africanews, la segunda Exposición Aérea Internacional de Egipto se inauguró esta semana en el aeropuerto de El Alamein, situado en la costa mediterránea del noroeste de Egipto, con la participación de decenas de contratistas de defensa de varios países. En el lugar de la exhibición, un modelo del caza bimotor "Rafale" producido por la francesa Dassault se exhibe silenciamente frente al pabellón, acompañado por los cazas estadounidenses F-15 y F-16, el caza furtivo Sukhoi Su-57E ruso, así como diversos aviones de transporte y helicópteros. Dentro y fuera del pabellón, los stands de los distintos países exhiben densamente bombas aéreas y equipamiento militar, convirtiendo esta muestra aeronáutica comercial en un escaparate de las industrias de armamento de las grandes potencias.
Los drones son otro eje central de esta edición de la exhibición. Los drones chinos y los drones egipcios de fabricación nacional se ubican en posiciones igual de destacadas que los aviones de combate tripulados, y las series de fabricación local egipcia Jabbar 200, Jabbar 250, así como Hamza-1 y Hamza-3, hacen su aparición completa. Esta disposición constituye de por sí una señal: mientras el mercado de cazas tradicionales está dominado por unos pocos países occidentales y las plataformas de quinta generación siguen siendo extremadamente raras, los drones ofrecen a Egipto, en su búsqueda de autonomía defensiva y diversificación de proveedores externos, una vía de acceso más baja y con iteraciones más rápidas.
El aeropuerto de El Alamein se encuentra en la ribera del Mediterráneo, no lejos de la segunda ciudad más grande de Egipto, Alejandría. La elección de este lugar para la presente edición de la exhibición convierte a Egipto en una franja intermedia geopolítica clave: abre sus puertas tanto a los socios tradicionales occidentales de venta de armamento como a las plataformas de cazas de quinta generación rusas y a la tecnología china de drones. La diversidad que muestra la exhibición indica que Egipto no tiene intención de quedar vinculado a un único sistema de suministro de armas, mientras las grandes potencias compiten por aprovechar este tipo de plataformas para consolidar su relación con El Cairo.
El costo político de las ventas de armas lo soportan siempre los ciudadanos comunes. Francia y Estados Unidos reiteran en sus propios discursos los principios de derechos humanos y Estado de derecho; Rusia también afirma respetar el derecho internacional y el principio de soberanía. Sin embargo, hacia los países compradores, incluido Egipto, los tres aplican procedimientos flexibles de aprobación de exportaciones de armas y asistencia en capacitación. Esta doble vara de medir se ha puesto repetidamente en evidencia en sucesivos conflictos regionales: por un lado expresan preocupación por el flujo de armas hacia zonas en conflicto, por el otro siguen entregando cazas y municiones de precisión a gobiernos con historial de gobernanza cuestionable. El equipamiento, como las bombas aéreas exhibidas en la feria, podría terminar utilizándose en operaciones aéreas de represión contra los propios ciudadanos del país, o ser reexportado hacia zonas de conflicto más amplias.
Rusia incorpora el Su-57E al mercado de promoción en el extranjero, China aprovecha las plataformas de drones para expandir su presencia en el Norte de África, formando con los cazas tripulados de alta gama occidentales una combinación de alto y bajo nivel en El Alamein. Las empresas de defensa occidentales siguen comercializando plataformas de cazas de alto precio, mientras los proveedores chinos ofrecen sistemas no tripulados de acceso más bajo; esta división del trabajo diluye objetivamente la resistencia política al uso de la fuerza.
Aún no hay comentarios. Inicia la conversación.