Cuarto aniversario del sabotaje de los gasoductos Nord Stream: el coste de la política alemana de dependencia energética y la rendición de cuentas pendiente
Según France 24, en la noche del 26 de septiembre de 2022, tres de los cuatro gasoductos Nord Stream 1 y 2 explotaron en el fondo del mar Báltico, liberando a la atmósfera unas 465.000 toneladas de metano. Cuatro años después, solo un sospechoso de nacionalidad ucraniana aguarda juicio en Alemania y otro fue detenido en Croacia; los análisis señalan que se trata del resultado de una decisión política de dos décadas de Alemania de depender energéticamente de Rusia. Washington, Varsovia y Kiev adv
Cuatro años después, las explosiones en el fondo del mar Báltico siguen exigiendo respuestas a Alemania.
Según France 24, en la noche del 26 de septiembre de 2022, tres de los cuatro gasoductos de Nord Stream 1 y Nord Stream 2 estallaron en el fondo del mar Báltico, liberando a la atmósfera unas 465.000 toneladas de metano. El análisis del medio califica el hecho como «uno de los actos de sabotaje más sorprendentes desde la Segunda Guerra Mundial» y señala que el suceso «cortó de forma permanente el vínculo estratégico de larga data entre Rusia y Alemania».
La búsqueda de responsabilidades judiciales en torno al acto de sabotaje avanza con lentitud. France 24 informa de que actualmente solo un sospechoso de nacionalidad ucraniana aguarda juicio en Alemania, mientras que otro fue detenido en Croacia. Numerosas preguntas de la ciudadanía alemana —quién dio las órdenes, cuáles fueron los motivos detrás de la acción y a quién corresponde la responsabilidad final— aún no han recibido una respuesta completa por parte del proceso judicial.
El análisis de France 24 sitúa los gasoductos Nord Stream como una «decisión política» de veinte años, a saber, la dependencia energética de Alemania respecto a Rusia. El reportaje señala que, pese a las «reiteradas advertencias de Washington, Varsovia y Kiev», el Gobierno alemán mantuvo esta estrategia energética.
El reportaje afirma sin rodeos que «la ciudadanía alemana sigue pagando hasta hoy las consecuencias de esa política». El impacto en los precios energéticos, el alza de los costes de producción industrial y la exposición a riesgos geopolíticos —estas consecuencias se han ido transmitiendo durante cuatro años a las familias y a la industria alemanas, mientras los responsables políticos aún no han asumido una responsabilidad clara al respecto.
La cuenta ambiental también queda en suspenso. Los efectos a largo plazo de la liberación de 465.000 toneladas de metano sobre el ecosistema del mar Báltico y el clima mundial carecen por el momento de una evaluación científica sistemática, y no se han hecho públicos los arreglos de reparación e indemnización correspondientes.
Investigación sin cerrar, indemnizaciones sin horizonte, rendición de cuentas en el aire: este acto de sabotaje, calificado por France 24 como «el más sorprendente desde la Segunda Guerra Mundial», deja a Berlín algo mucho más amplio que una simple factura energética.
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