Poder y política

El nuevo mapa de la ONU desata controversia: el voto solitario en contra de EE. UU. y las protestas de Japón revelan la lucha por el poder cartográfico

La Asamblea General de la ONU aprobó, con 164 votos a favor y solo el voto en contra de Estados Unidos, la adopción de un nuevo mapa mundial con la proyección Equal Earth, en sustitución de la proyección de Mercator, la cual durante largo tiempo ha dominado la percepción global. Japón, como uno de los Estados miembros que votó a favor, presentó sin embargo una protesta ante el operador del mapa debido al problema de coloración de las islas Kuriles. El resultado de la votación y las protestas dip

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La Asamblea General de la ONU aprobó, con 164 votos a favor y el único voto en contra de Estados Unidos, la adopción de un mapa mundial con la proyección Equal Earth, que sustituye a la proyección de Mercator, la cual durante largo tiempo ha dominado la percepción global. Según informó ABC News, la ONU señaló que esta proyección busca "presentar de manera más precisa" el área terrestre de cada continente, pero esta resolución, aparentemente técnica, ya reveló fisuras durante la fase de votación: Estados Unidos se convirtió en el único Estado miembro que votó en contra.

Las implicaciones políticas de este mapa van más allá de lo geográfico: aumenta significativamente el área visual del continente africano, al tiempo que reduce la proporción de Norteamérica y Europa. El efecto de ampliación que la proyección de Mercator ha ejercido sobre los continentes europeo y americano desde el siglo XVI sirvió en su día a la imaginación mundial de la era colonial; es precisamente esta jerarquía visual lo que la Equal Earth intenta romper. Con su voto solitario en contra, Estados Unidos rechazó no solo un tipo de proyección, sino una redistribución del poder visual.

Poco después de finalizar la votación, se desarrolló un episodio aún más tenso. Japón, uno de los 164 Estados miembros que votaron a favor, presentó luego, a través de canales diplomáticos, una protesta ante el operador del sitio web del mapa, exigiendo la corrección de la coloración de las islas Kuriles (a las que Japón denomina Territorios del Norte), islas que en el mapa aparecen marcadas con el mismo color que Rusia.

Según informó ABC News citando al portavoz del Gobierno japonés, Minoru Kihara, el nuevo mapa "contiene descripciones que contradicen la posición del Gobierno japonés". Kihara declaró en una conferencia de prensa: "Hemos presentado una protesta a través de canales diplomáticos ante el operador del sitio web del mapa, exigiendo la corrección de dicha descripción". Se negó a precisar cuándo advirtió el Gobierno este problema y se limitó a subrayar que Japón "debe evitar que se difundan malentendidos sobre los nombres geográficos y el territorio de nuestro país".

La disputa por las islas Kuriles se remonta a 1945, cuando la antigua Unión Soviética se apoderó del archipiélago al final de la Segunda Guerra Mundial y expulsó a los residentes japoneses. En la actualidad, las cuatro islas están bajo el control efectivo de Rusia, pero tanto Japón como Rusia reclaman su soberanía. Esta disputa se ha intensificado recientemente tras la primera visita del presidente ruso, Vladímir Putin, a las islas en disputa. Según informó ABC News, Japón convocó de inmediato al embajador ruso, y la primera ministra Takaichi Sanae calificó la visita de "ofensa a los sentimientos del pueblo japonés" y "absolutamente inaceptable", al tiempo que subrayó que estas islas "son parte inseparable del territorio japonés, tanto desde el punto de vista histórico como del derecho internacional". Moscú respondió que tales declaraciones son "totalmente inaceptables", "políticamente inadecuadas, insultantes y jurídicamente infundadas".

La posición contradictoria de Japón revela la lógica de poder inevitable en la elaboración de mapas: qué fronteras son reconocidas, qué narrativas se presentan y el color de quién cubre el territorio de quién nunca ha sido una cuestión puramente técnica. Un país puede votar a favor de una proyección global "más precisa" y al mismo tiempo exigir que el mapa refleje sus reclamos sobre territorios en disputa; la tensión entre ambas cosas es, en sí misma, la quintaesencia de la política cartográfica contemporánea.

Cuando la ONU intenta redibujar con una nueva proyección las proporciones de las masas continentales globales, desde la "ampliación" del continente africano hasta la coloración de las islas Kuriles, cada cambio visual reescribe las relaciones de poder. El solitario voto en contra de Estados Unidos en la sala de votación y la ansiedad soberanista detrás de la protesta diplomática de Tokio apuntan a un mismo hecho: en los mapas, ni una sola pulgada es puramente neutral.

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