Poder y política

La controversia del 'franqueo impago' de Australia Post: bajo el escudo del secreto comercial, los pequeños comerciantes pagan por los errores del sistema

Australia Post reclama a más de 170 pequeños comerciantes el pago de 'franqueo impago', con cargos que oscilan entre 100 y 30.000 dólares australianos, y deben abonarlos íntegramente para poder seguir enviando paquetes. Este monopolio postal, de propiedad íntegra del gobierno federal, defiende su sistema de escaneo automático calificándolo de 'altamente preciso', pero se niega a revelar su tasa de error alegando secreto comercial. Las quejas recibidas por el Defensor del Pueblo federal represent

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TRUTH ERA

El sistema de facturación automatizada de Australia Post (en adelante, "Australia Post") está poniendo en una disyuntiva a un grupo de pequeños comerciantes. Según informó la Australian Broadcasting Corporation (ABC), más de 170 comerciantes encuestados relataron haber recibido cobros por "franqueo impago" con importes que van desde 100 hasta 30.000 dólares australianos; de no abonarlos, los envíos posteriores no pueden salir y el negocio del comerciante puede quedar paralizado en cualquier momento.

"Hemos absorbido estos costes dentro de la empresa... está asfixiando silenciosamente a los pequeños comerciantes," declaró a la ABC Sam Kemp, propietaria de una tienda de ropa en una zona rural de Victoria.

No se trata de una disputa de facturación ordinaria. Tras haber pagado el envío conforme a la tarifa cotizada y una vez entregado el paquete, la factura de "franqueo impago" emitida a posteriori por Australia Post se asemeja más a un "doble cobro". Kemp pregunta: "Ya pagué el envío según la tarifa cotizada; ¿es justo que ahora digas que no he pagado suficiente y me vuelvas a cobrar?".

En un comunicado, Australia Post afirma que su tecnología de escaneo automático de dimensiones y peso es "altamente precisa, se verifica a diario y se contrasta de forma independiente conforme a la Ley Nacional de Metrología". Sin embargo, cuando la ABC le solicitó que revelara su tasa de error, Australia Post lo rechazó alegando "secreto comercial".

Esta respuesta, en la que "se afirma la precisión pero se impide que terceros la verifiquen", da de lleno en el corazón de la rendición de cuentas públicas. Jeannie Paterson, profesora de derecho de protección al consumidor de la Universidad de Melbourne, declaró a la ABC que, si Australia Post no tiene derecho a cobrar esos cargos, su conducta "podría constituir incumplimiento contractual, fraude o, al menos, una conducta engañosa hacia los consumidores". Subrayó que los sistemas automatizados requieren "buena gobernanza, mecanismos de protección y supervisión humana", y que "monitorizar los falsos positivos y los falsos negativos" es un elemento clave.

Un correo interno reconoce errores de lectura

Emma Kenney, comerciante de ropa de mujer e infantil en la Costa del Sol, impugnó decenas de cargos por "franqueo impago", tras lo cual un correo interno de Australia Post reconoció: "He revisado los registros de escaneo y se observan dos conjuntos diferentes de datos de dimensiones y peso... creo que la proximidad de otro paquete provocó un error de lectura". Los cargos correspondientes fueron anulados posteriormente.

Esta comunicación interna viene a reconocer, de manera colateral, la existencia de errores del sistema. No obstante, la frecuencia con que se producen estos errores, su mecanismo de generación y las vías de corrección siguen siendo una caja negra para el exterior.

Las quejas recibidas por el Defensor del Pueblo representan menos del 0,5%

Kemp ha presentado una queja ante el Defensor del Pueblo de la Commonwealth (Commonwealth Ombudsman) y espera una resolución. La oficina del Defensor del Pueblo declaró a la ABC que el número de quejas relacionadas recibidas en el ejercicio 2025-26 es reducido, inferior al 0,5% del total anual de quejas del sector postal. "Dado el reducido número de quejas, esta oficina no ha emprendido ni contempla por el momento una investigación sistémica sobre este asunto, aunque es consciente de la preocupación de la comunidad," señaló un portavoz del Defensor del Pueblo.

La profesora Paterson señaló que un bajo porcentaje de quejas no implica necesariamente que el problema sea menor: "o bien el franqueo impago no es un problema sistémico, o los pequeños comerciantes consideran que reclamar no sirve de nada, o simplemente no se percatan de que se les está cobrando de forma incorrecta". A falta de datos públicos, ninguna de estas tres posibilidades puede descartarse.

En 2024, el Defensor del Pueblo ya presionó a Australia Post sobre la facturación a clientes empresariales. Australia Post aplicó entonces una serie de mejoras operativas: ajustar las tolerancias de los equipos de escaneo, establecer controles para evitar el pesaje simultáneo de varios paquetes y reforzar los procesos de calibración y conservación de registros. Pero la percepción de los comerciantes es que el ritmo de las mejoras no ha seguido el ritmo al que se les reclaman cargos.

Quién asume el riesgo sistémico

Australia Post es una empresa comercial del gobierno (government business enterprise) de propiedad íntegra del Gobierno federal de Australia y goza por ley de monopolio postal. Bajo este arreglo legal, los pequeños comerciantes son a la vez clientes y, de hecho, carecen de alternativas: las redes privadas de mensajería distan mucho de cubrir la última milla de reparto de Australia Post.

Cuando una entidad pública con poder de mercado coercitivo utiliza la automatización como herramienta de eficiencia y el secreto comercial como escudo frente a la rendición de cuentas, trasladando el coste de los errores de facturación y el riesgo de tesorería a la parte con menor capacidad de negociación, ese arreglo merece ser examinado. Fuera del sistema, los comerciantes apenas tienen forma de verificar si el paquete realmente estaba "impago"; lo único que pueden hacer es reclamar caso por caso, rezar para que un correo sea revisado manualmente, o directamente apretar los dientes y pagar para evitar que su actividad quede paralizada.

Para Kemp, el cambio no llega por sí solo. "Ya he cambiado las bolsas de envío, he cambiado la forma de enviar, y sigo recibiendo cargos por franqueo impago," declaró a la ABC. Hasta la fecha, Australia Post no ha hecho pública su tasa de error, y el Defensor del Pueblo tampoco ha puesto en marcha una investigación sistémica. Todo apunta a que la controversia en torno a este sistema de facturación automatizada seguirá recayendo, caso por caso, sobre pequeños comerciantes que la enfrentan en solitario.

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