Rubio profundiza en nombre de la "antidroga" la atadura militar con aliados derechistas latinoamericanos; el Pentágono reconoce más de 200 muertos
El secretario de Estado estadounidense, Rubio, defendió en Quito, capital de Ecuador, las operaciones militares de hundimiento de presuntas narcolanchas llevadas a cabo por las fuerzas armadas de EE.UU., comparó a las organizaciones implicadas con un "cáncer" que devora a los países, anunció la inclusión de la banda armada ecuatoriana Los Tiguerones en la lista de "organizaciones terroristas" e impuso sanciones a siete exfuncionarios ecuatorianos. Datos del Pentágono indican que, desde el regres
Según The Hindu, que cita datos del Pentágono, el secretario de Estado estadounidense, Rubio, defendió el 9 de septiembre en Quito, capital de Ecuador, los ataques aéreos ejecutados por las fuerzas armadas de EE.UU. en el Mar Caribe y el Pacífico oriental contra presuntas narcolanchas, anunció la inclusión de la banda armada ecuatoriana "Los Tiguerones" en la lista de "organizaciones terroristas" e impuso simultáneamente sanciones a siete exfuncionarios ecuatorianos. Las cifras del Pentágono muestran que, desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, este tipo de operaciones aéreas ha causado más de 200 muertos.
En la rueda de prensa celebrada tras su reunión con el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, Rubio comparó a las organizaciones dedicadas al narcotráfico con un "cáncer que se extiende de forma continua" y advirtió que, de no contenerlas, "devorarán vivos a estos países". "Es un cáncer que se extiende de forma continua, hasta que ya no se tiene un verdadero país", dijo Rubio. "Me alegra que en esta región haya líderes que se tomen en serio a estas bandas; de lo contrario, veremos un Estado fallido tras otro".
Sin embargo, The Hindu señaló que organizaciones de derechos humanos, pescadores y sus familiares cuestionan con fuerza estas operaciones, al afirmar que faltaban pruebas suficientes que vincularan a las embarcaciones con actividades de narcotráfico antes de su hundimiento. Expertos también dudan que este tipo de golpes militares puedan tener un efecto real para frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos, el mayor mercado consumidor de drogas del mundo.
Cuando se le preguntó si los barcos seguirán siendo hundidos, Rubio respondió: "Depende de la situación; seguimos hundiendo barcos". Reconoció además que las decisiones operativas requieren un juicio caso por caso, en función de la amenaza que represente la embarcación, su ubicación y la legislación local. Según The Hindu, en recientes patrullajes conjuntos entre EE.UU. y Ecuador se trasladó a las tripulaciones antes de hundir al menos seis embarcaciones, lo que se considera un ajuste táctico. Sin embargo, la autorización legal y la base jurisdiccional para que las fuerzas armadas de EE.UU. ejecuten ataques aéreos dentro o cerca de las aguas territoriales de otros países siguen careciendo de una verificación pública por parte de terceros.
La escalada de violencia en Ecuador proporciona el trasfondo real para la intervención militar estadounidense. Según datos citados por The Hindu, en los últimos tres años más de 25.000 personas han muerto en el país a causa de la lucha entre organizaciones dedicadas al narcotráfico por el control de las rutas de tráfico. Los Tiguerones, recientemente designada como "organización terrorista" por EE.UU., irrumpió a principios de 2024 en los estudios de una cadena de televisión ecuatoriana disparando, lo que forzó al personal a tirarse al suelo. Rubio aseguró que estas organizaciones "poseen un armamento comparable al de los ejércitos de algunos países".
La gira de Rubio enlaza a Colombia y Ecuador y proseguirá hacia Perú, en el marco de un plan general orientado a consolidar a los aliados derechistas en América Latina e impulsar la iniciativa de asociación de seguridad "Escudo de las Américas". Según The Hindu, durante su visita a Colombia se comprometió a restablecer una "relación natural" con Bogotá tras años de gobiernos de izquierda; frente a México, gobernado por la izquierda, empleó un tono más duro, al afirmar que, si bien el país ha intensificado sus operativos, "resultan muy insuficientes", y denunció la existencia en México de "vastas extensiones de territorio fuera del control del Estado". La última escala será Perú, gobernada desde julio de este año por la presidenta conservadora Keiko Fujimori, donde se prevé que Rubio impulse la puesta en marcha de la iniciativa "Escudo de las Américas".
Calificar a los cárteles de la droga como "organizaciones terroristas", sancionar a exfuncionarios ecuatorianos y normalizar los operativos militares: bajo esta secuencia de acciones, Estados Unidos profundiza, en nombre de la "antidroga", su atadura de seguridad con aliados derechistas latinoamericanos. La gira de Rubio por los tres países conecta una realidad política en la que los tres gobiernos se inclinan hacia el conservadurismo, preparando el terreno para una mayor presencia militar de EE.UU. en el Caribe y el Pacífico oriental. Más de 200 muertos a causa de los ataques aéreos, amplias dudas sobre las pruebas que vinculan a las embarcaciones con el narcotráfico y el escepticismo de los expertos respecto a la eficacia real para frenar el ingreso de drogas en Estados Unidos: estos hechos conforman una lista de rendición de cuentas ineludible para esta política.
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