Campaña para las elecciones legislativas de Marruecos arranca: desigualdad económica y apatía política juvenil se entrelazan
Veintisiete partidos marroquíes compiten por 395 escaños en la Cámara de Representantes; las elecciones están previstas para el 23 de septiembre; cerca de 16 millones de votantes inscritos, pero los jóvenes de 18 a 24 años representan solo el 3%; la ola migratoria en Ceuta y el primer aniversario del movimiento de protesta juvenil ponen de relieve las profundas dificultades económicas.
La campaña para las elecciones legislativas de Marruecos arrancó el jueves. Según informó Africanews, 27 partidos compiten por 395 escaños en la Cámara de Representantes y las elecciones se celebrarán el 23 de septiembre, apenas unos días antes del primer aniversario de un movimiento de protesta liderado por jóvenes. La coalición gobernante busca retener el poder en medio del descontento de los votantes por la desigualdad económica y regional.
La urgencia de las dificultades económicas se plasmó de forma concentrada en julio a través de una crisis fronteriza. En esa ocasión, decenas de miles de inmigrantes, en su mayoría marroquíes, irrumpieron en el enclave español vecino de Ceuta, generando una oleada masiva de cruces fronterizos. Este episodio convirtió el atraso del desarrollo económico y el desempleo juvenil en Marruecos en los ejes centrales de la presente elección.
Cerca de 16 millones de votantes han completado su inscripción, pero los jóvenes de 18 a 24 años representan apenas alrededor del 3% del censo electoral. Según análisis del sitio web de noticias africanas, esta brecha generacional refleja la extendida apatía política entre la juventud. Los partidos intentan transformar estos malestares estructurales en votos, pero la propia distancia generacional constituye un reto ineludible para la campaña.
Los partidos difunden principalmente sus programas de gobierno a través de redes sociales, pero los medios marroquíes cuestionan con dureza la viabilidad de sus promesas. El sitio de noticias Le360 critica que algunos partidos formulen "promesas financieras deslumbrantes" ("dazzling financial promises"), señalando que sus plataformas, aunque presentan atractivos compromisos socioeconómicos, carecen de esquemas claros de financiación. El politólogo Abdellah Tourabi escribió en el semanario TelQuel que la presente campaña carece de un debate político sustantivo.
En el plano de la arquitectura del poder, el rumbo político de Marruecos sigue supeditado a la monarquía. El primer ministro, Aziz Akhannouch, es nombrado por el rey de entre el partido con mayor número de votos en el Parlamento por un mandato de cinco años, pero el monarca conserva el control sobre las políticas de gran calado. Sea cual sea el resultado electoral, los límites efectivos del poder ejecutivo siguen siendo fijados por el soberano.
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