Dinero, favores y financiamiento institucional: archivos desclasificados revelan cómo Epstein sostuvo su red de poder
Según France 24, correos electrónicos desclasificados y varias investigaciones revelan que Jeffrey Epstein construyó una red de relaciones basada en el intercambio de favores e intereses, mediante el envío de costosos regalos, la inyección de fondos en universidades y hospitales, y la prestación de favores personales a abogados y funcionarios; una red que permitió el funcionamiento prolongado de sus actividades de tráfico sexual.
Según France 24, en los correos electrónicos desclasificados aparece de forma recurrente el patrón del delincuente sexual Jeffrey Epstein de enviar regalos a abogados, profesionales financieros, médicos y académicos, entre ellos tarjetas de regalo de Bloomingdale's por valor de 10.000 dólares, así como cuantiosos aportes financieros a instituciones como varias universidades y hospitales. Detrás de esa generosidad se oculta una red de relaciones cuidadosamente diseñada, cuyo objetivo central no era la filantropía, sino la obtención de servicios profesionales, acceso a contactos y protección institucional.
Un reportaje de The New York Times de febrero de 2026 destapó el eslabón más perturbador de esa red: Epstein inyectó grandes sumas de dinero en proyectos de investigación y fundaciones de varios médicos estadounidenses, quienes posteriormente aceptaron atenderlo a él y a sus víctimas. Las consultas iban desde odontología hasta exámenes pélvicos, y algunas se realizaron incluso en su propia residencia. Según The New York Times, en uno de los casos, un médico suturó con 35 puntos la frente de una víctima sobre la mesa del comedor de la casa de Epstein. La frontera profesional que debería existir entre las instituciones médicas y las víctimas de abuso sexual fue así borrada silenciosamente por los donativos.
France 24, citando una investigación de Bloomberg, señala que el uso que Epstein hacía de su red de relaciones iba mucho más allá del ámbito médico. En 2017, aparentemente habría utilizado su influencia para facilitar el ingreso de Alice de Rothschild, hija de Ariane de Rothschild de la familia Rothschild, en la Universidad de Nueva York, pese a que su puntuación en el examen SAT había sido cuestionada. Cuando periodistas de France 24 contactaron a la familia Rothschild, un portavoz indicó que Alice no debía asumir responsabilidad alguna por la supuesta "acción unilateral" de Epstein. Esa práctica habitual de atribuir la responsabilidad a una sola parte oculta el núcleo del problema: cuando el proceso de admisión de una institución académica de élite puede ser movido por dinero y contactos externos, lo que se resiente es la equidad de todo el sistema de admisiones.
La investigación de Bloomberg también señala que Epstein no cesaba de tantear los límites de su red de relaciones: financiar durante años tratamientos de fecundación in vitro a su abogado, ayudar a clientes a ocultar affaires, y asesorar en secreto a funcionarios del gobierno sobre documentos confidenciales. Esos favores personales, aparentemente inconexos entre sí, conformaban un sistema mediante el cual transformaba las relaciones profesionales en dependencia personal y, luego, esa dependencia personal en poder opaco. Una investigación de The Wall Street Journal de noviembre de 2025 puso el foco en la arquitectura empresarial de Epstein, en la que su contable Richard Kahn y su abogado Darren Indyke desempeñaron un papel clave en la gestión de sus numerosas entidades comerciales. La periodista de investigación de The Wall Street Journal Khadeeja Safdar, entrevistada por France 24, señaló que ambos respondieron por él ante los bancos cuando estos plantearon preguntas sobre transacciones sospechosas en sus cuentas.
Los correos electrónicos desclasificados a los que tuvo acceso France 24 también muestran la gélida cosificación con la que Epstein abordaba el reclutamiento de víctimas. En 2013, escribió en un correo electrónico dirigido a un hombre "aquí tienes una nueva", y en otro preguntó "¿de qué tipo quieres la siguiente?". El tono desenfadado de los correos contrasta bruscamente con la imagen que proyectaba en los entornos profesionales como filántropo y mecenas.
Las actividades de tráfico sexual de Epstein se prolongaron durante años, en parte gracias a la complicidad de su red de empleados: algunos captaban víctimas a través de falsas agencias de modelos o merodeaban cerca de institutos de secundaria en comunidades empobrecidas; otros gestionaban las estructuras financieras que sostenían esas actividades. Sin embargo, el motivo más profundo por el que esas conductas individuales quedaron durante tanto tiempo sin consecuencias hay que buscarlo en los canales institucionales que el dinero abría: cuando hospitales, universidades, despachos de abogados e instituciones financieras se benefician todos del mismo caudal de fondos, el silencio colectivo frente a los abusos deja de ser casual y se convierte en producto estructural. Algunos beneficiarios sostienen que la ayuda de Epstein no fue solicitada de forma activa, pero los límites de responsabilidad en su relación con él siguen sin estar claros, los procedimientos legales y judiciales correspondientes aún están en curso, y el grado de conocimiento de más personas implicadas aún no se ha revelado por completo.
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