Política y gobernanza

El funeral de Estado de un criminal de guerra desgarra la ilusión del "ancla de estabilidad": el doble rasero de la UE tras más de una década de apaciguamiento hacia Serbia

Ratko Mladić, condenado por genocidio por un tribunal de la ONU, recibió esta semana un funeral con honores militares en Belgrado, lo que provocó una inusual condena colectiva por parte de los líderes de la UE. Sin embargo, durante más de una década, la UE ha tratado a Vučić como un "ancla de estabilidad indispensable", al tiempo que hacía la vista gorda ante el retroceso democrático de Serbia y su negativa a sancionar a Rusia. Cuando el funeral heroico rasgó esta fachada, el doble rasero bajo l

0 visualizacionesInicia sesión para guardar
TRUTH ERA

Según informó Deutsche Welle, esta semana Belgrado celebró un funeral con respaldo estatal para Ratko Mladić. Mladić había sido condenado a cadena perpetua por genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia de la ONU. El cadáver fue inhumado el lunes con honores militares, con representantes del gobierno presentes en la ceremonia, mientras miles de personas realizaban un masivo duelo público en las calles. El presidente Vučić no asistió en persona, pero facilitó las actividades de duelo público y las defendió.

En julio de 1995, las tropas serbias bajo el mando de Mladić masacraron en Srebrenica a unos ocho mil hombres y niños musulmanes bosnios, una de las peores atrocidades ocurridas en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial.

La reacción de Bruselas fue inusualmente fuerte. La presidenta de la Comisión Europea, von der Leyen, calificó las imágenes del funeral como "conmocionantes". El presidente del Consejo Europeo, Costa, condenó la glorificación de criminales de guerra. El comisario de Ampliación, Kos, canceló su visita prevista a Serbia.

Sin embargo, esta reacción llega demasiado tarde. Enjeluš Morina, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, declaró a Deutsche Welle: "Durante mucho tiempo, la UE ha tratado a Serbia como un país candidato normal", a pesar del retroceso continuo de Belgrado en materia de democracia y Estado de derecho. Señaló que Vučić siempre ha sido tratado como un "socio indispensable", alguien capaz de mantener la estabilidad en los Balcanes Occidentales y de anclar a Serbia en el bando occidental, aun cuando ha ignorado repetidamente los valores fundamentales europeos.

Naim Leo Beciri, del Instituto de Estudios Serbio-Europeos de Belgrado, declaró igualmente: "La mayoría gobernante no ha cumplido ninguno de los compromisos asumidos en la agenda de reformas en los últimos cinco años". Señaló que la sociedad civil serbia lleva años alertando a Bruselas sobre los ataques a la libertad de prensa, el Estado de derecho y las instituciones democráticas, pero la UE en gran medida "hizo la vista gorda".

Los vínculos económicos muestran con claridad el profundo entrelazamiento entre la UE y Serbia: la UE es el mayor socio comercial, el mayor inversor y el mayor proveedor de asistencia financiera de Serbia. Pero, al mismo tiempo, Belgrado rechaza sumarse a las sanciones de la UE contra Rusia y mantiene una estrecha asociación política con Moscú; bajo el gobierno del presidente nacionalista Vučić, los estándares de democracia y Estado de derecho siguen deteriorándose y las relaciones con Kosovo permanecen tensas.

Al mismo tiempo, el gobierno de Vučić también juega la carta de las "opciones alternativas": por un lado rechaza las sanciones contra Rusia y, por otro, utiliza a Moscú y Pekín como moneda de cambio, sugiriendo que, si Bruselas ejerce demasiada presión, empujará a Serbia hacia Oriente.

Morina reconoce que aislar a Serbia encierra riesgos reales, pero cree que entre la "complacencia total" y el "abandono de la relación" existe un amplio espacio intermedio: la UE debe seguir en contacto con la sociedad serbia, al tiempo que obliga a Vučić a tomar decisiones políticas claras. Beciri, por su parte, afirma sin rodeos que Rusia y China nunca podrán sustituir al mercado europeo; en su opinión, Vučić utiliza a ambos países como amenaza con el fin de disuadir a Bruselas de adoptar acciones más firmes.

En cuanto a los instrumentos financieros, la UE ya no es completamente pasiva. Debido a la preocupación por la independencia judicial, la UE ha congelado nuevos desembolsos a Serbia en el marco del Plan de Crecimiento para los Balcanes Occidentales. Pero Beciri duda de que esto cambie los cálculos de Vučić. Señala que un recorte drástico de los fondos podría perjudicar a la población común, no a las élites políticas, por lo que aboga por medidas específicas contra quienes son responsables del retroceso democrático y del abuso institucional, en lugar de un recorte general de la ayuda.

Las elecciones parlamentarias anticipadas están previstas para el 25 de octubre. Tras doce años como presidente, Vučić ahora busca pasar al cargo de primer ministro para mantener su posición política dominante. Beciri afirma que la oposición política serbia sigue siendo frágil y que "ganar una victoria democrática en elecciones injustas es extremadamente difícil". Ninguno de los dos expertos cree que unas elecciones basten para reparar las instituciones serbias ni para cambiar de forma fundamental su relación con la UE.

Las perspectivas de reconciliación regional son aún más lejanas. Beciri señala que Serbia primero debe reconocer su papel en las guerras de los años noventa y aceptar los hechos ya establecidos; sin embargo, la narrativa que presenta a los serbios exclusivamente como víctimas sigue profundamente arraigada en la política, la educación y los medios de comunicación serbios. Morina subraya: "Lo que ha ocurrido recientemente va básicamente en dirección contraria a todo lo que se ha construido durante años". Añade que el funeral de Mladić no creó esta situación, sino que simplemente vuelve a revelar cuán lejos está Serbia de la reconciliación regional y de la adhesión a la UE.

Comentarios

0

Aún no hay comentarios. Inicia la conversación.