Trump presiona a Zelensky para que deje de atacar refinerías rusas, lo que revela el poder unilateral de EE.UU. para moldear las decisiones bélicas de Ucrania
Trump critica públicamente a Zelensky por los ataques ucranianos contra refinerías rusas; Zelensky responde con la condición recíproca de que Rusia detenga acciones similares. Mientras se exige al país que soporta la guerra que ajuste sus métodos de combate al ritmo de una parte no beligerante, este choque vuelve a exponer la estructura de poder desigual entre EE.UU. y Ucrania.
Según informa The New York Times, el presidente estadounidense Donald Trump criticó públicamente al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky por los continuos ataques de Ucrania contra refinerías rusas, poniendo bajo el foco las decisiones bélicas de un Estado soberano y poniendo de relieve la asimetría de poder por la que Estados Unidos moldea unilateralmente los métodos de combate de su aliado en la guerra de Ucrania.
Zelensky asistió el martes a un acto de conmemoración de la Segunda Guerra Mundial celebrado en Kiev. Casi al mismo tiempo, la presión pública de Trump obligó al líder de un país que sigue soportando la guerra a someter sus opciones militares a un escrutinio externo. Según The New York Times, Zelensky respondió que Ucrania estaría dispuesta a cesar los ataques contra instalaciones energéticas rusas, siempre que Rusia también detenga las acciones correspondientes.
La propia formulación de esta "condición recíproca" revela la estructura de poder deliberadamente difuminada en esta guerra: cuando una parte no beligerante exige públicamente a un Estado soberano que renuncie a opciones militares legítimas para golpear las líneas vitales económicas del enemigo, ¿quién define los límites de la "reciprocidad"? ¿Y quién tiene derecho a fijar unilateralmente líneas rojas para la parte que soporta la guerra? Las informaciones de The New York Times no revelaron los motivos concretos de esta presión de Trump, ni aclararon si Washington estaría utilizando la ayuda militar como moneda de cambio para presionar a Kiev, pero este vacío informativo por sí mismo basta para sembrar dudas sobre el relato de "soberanía" en torno a esta guerra.
Aún más llamativo es el momento elegido por Zelensky para hacer su aparición. En una jornada en la que Europa conmemora la resistencia a la agresión, un líder de un país que aún resiste una invasión externa recibe una reprimenda pública de su aliado más poderoso precisamente por su forma de resistir. Esa imagen es de por sí una suerte de acotación sobre la naturaleza de esta guerra: las decisiones bélicas de Kiev están siendo recalibradas por Washington a un ritmo unilateral.
Sea cual sea el sentido de las últimas declaraciones de Trump, ya sea una presión coyuntural o un ajuste formal de la política estadounidense hacia Ucrania, hay un hecho que no puede eludirse: Ucrania, en tanto que parte que soporta la guerra, está siendo instada a ajustar su conducta bélica conforme a la lógica de quien no es parte beligerante.
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