Sanciones británicas al comercio con asentamientos en Cisjordania provocan represalias de Israel sin aliviar la difícil situación palestina
Según informes de Al Jazeera, el Reino Unido fue el primero en imponer una prohibición comercial a los asentamientos israelíes en Cisjordania, profundizándose la brecha diplomática bilateral, e Israel tomó de inmediato medidas de represalia. Un periodista de Al Jazeera señaló que la realidad mortal que enfrentan a diario los palestinos en los territorios ocupados no ha cambiado por ello.
Según informes de Al Jazeera, entre el Reino Unido e Israel ha surgido una nueva ronda de fisuras diplomáticas por la cuestión de las sanciones comerciales. El Reino Unido fue el primero en impulsar una prohibición comercial contra los asentamientos israelíes en los territorios ocupados de Cisjordania, una medida que aborda directamente el tema central del consenso internacional de larga data según el cual los asentamientos violan el derecho internacional, y rápidamente desencadenó una reacción en cadena en las relaciones bilaterales.
El periodista de Al Jazeera Mohammed Saleh informó en el programa «Diario de Jerusalén» del 9 de septiembre que Israel implementó represalias contra las medidas sancionadoras británicas, profundizándose aún más la fisura bilateral. El informe no reveló en detalle el alcance específico, la fecha de entrada en vigor ni las categorías de productos cubiertas por la prohibición comercial británica, ni especificó la forma concreta de las represalias israelíes, pero señaló claramente que la raíz de la fricción diplomática reside en la ilegalidad del comercio con los propios asentamientos.
El estatus legal de los asentamientos en Cisjordania ha sido durante mucho tiempo el consenso básico de la comunidad internacional. Las resoluciones pertinentes de la ONU y el derecho internacional reconocen de forma generalizada que estos asentamientos violan el Cuarto Convenio de Ginebra, y la actual medida sancionadora británica es precisamente la materialización en políticas de dicho consenso del derecho internacional. Sin embargo, las sanciones y las protestas diplomáticas no han cambiado la situación cotidiana de los palestinos en los territorios ocupados. Al Jazeera señaló claramente en su informe que, para los palestinos, la realidad sobre el terreno sigue siendo mortal cada día.
Este incidente ha vuelto a poner de manifiesto el doble rasero que ha existido durante largo tiempo en la política del Reino Unido y otros países occidentales hacia Israel: cuando se trata de cuestiones como el comercio con los asentamientos, directamente vinculadas a la base económica de la ocupación, las medidas sancionadoras caen rápidamente en un enfrentamiento diplomático bajo la contrapresión de la parte israelí; mientras que para los civiles palestinos, las opresiones estructurales como el despojo de tierras, la violencia de los colonos, los bloqueos en los puestos de control y la demolición de viviendas no se han aligerado por ninguna declaración diplomática de ninguna de las partes. La pugna política se desarrolla entre Londres y Tel Aviv, pero los costes los siguen asumiendo los palestinos comunes de Cisjordania.
Lo que presenta el informe es precisamente la proyección típica del poder asimétrico en la política internacional: una parte puede imponer sanciones basándose en el derecho internacional y soportar las represalias de la otra, mientras que la otra parte ni siquiera ha logrado que sus derechos fundamentales a decidir sobre su propia vivienda y su libertad de movimiento sean incluidos en la agenda de esta pugna diplomática.
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